Un benchmark puede facilitarnos dos tipos de información sobre un ordenador:
1. Información sobre las especificaciones técnicas de la máquina: tras un análisis del hardware se recopilan todos los parámetros técnicos de los distintos componentes del ordenador detallando velocidades, capacidades, modelo y fabricante, etc.
2. Información sobre el rendimiento de una máquina, o un elemento de la misma ante las cargas de trabajo o estímulos: dependiendo del estimulo puede medirse el rendimiento global de un ordenador o centrarse en un componente del mismo como por ejemplo el microprocesador, la memoria RAM o la tarjeta gráfica.